Antes de que nadie te dijera nada,
"ya viste la bala sobre tu cabeza".
Hoy la vida le apretó el gatillo.
(Pero, ¡hay que ver cómo aprovechaste el interludio, compañro!)
Amigo poeta, amigo cantautor:
¡Gracias por cruzarte en mi camino!
Te quiero mucho, Zuñi, pero no soy capaz de darte ni un poema en este momento, no me salen. No puedo.
¡Descansa en paz, amigo!
Un beso de consuelo a tu familia.
ESTE FUE EL ÚLTIMO POEMA DE SU ÚLTIMO RECITAL.
LO RECITÓ EN LA PRESENTACIÓN DE SU LIBRO "YA VEO LA BALA EN MI CABEZA", SOLO 9 DÍAS ANTES DE SU MUERTE.
Gracias, yo también creo en El Hombre y, sobre todo, creo en el hombre que tu fuiste, amigo.
15 días después:
Por fin, conseguí salir de esa especie de bloqueo en que me dejó tu adiós, y regalarte un poema, amigo Zuñi. Va por tí:
CREDO FINAL
Y sucedió que él
aprovechó la cuenta atrás para seguir viviendo,
fue diciendo a sus amigos lo del billete de ida sin retorno,
nada de aspavientos ni desesperaciones,
mucho de amor y de pisar el suelo.
Sucedió que a domicilio nos entregó a su hijo
de setenta y pico páginas y muchas que otras muertes,
que midió el tiempo y quiso a los que amara tanto.
Sonrió, rió incluso, pero vivió, sin esconder la cabeza bajo el ala.
Sucedió que su objetivo
—a tan corto plazo como le permitía la vida—
fue una fiesta de presentación y de hastasiempreamigos,
sin victimismo alguno, sin caras largas ni gotas transparentes,
archivando la lógica tristeza en el baúl de los misterios,
mientras su sonrisa de abrazo con palabras informaba
de que ya veía la bala en su cabeza, y a la vida
con el dedo apoyado en el gatillo,
porque a él —como a todos—, le mató la vida,
y hay que saber echarse en brazos de la muerte.
Y sucedió también
que nos dejó un canto de fe y de esperanza como último mensaje,
porque él —que no encontró jamás a Dios por ningún lado,
tal vez porque tuviera un credo nada afín con las deidades—,
Él, sin vacilar —o haciéndolo—, lírica y públicamente dejó dicho
que creyó ¡en El Hombre!
.